El proceso comunicativo implica la emisión de señales (palabras, gestos, señas, etc.) con la intención de dar a conocer un mensaje. El lenguaje no verbal consiste en esas expresiones corporales que le dan sentido al mensaje. Expresiones de la cara, movimiento de las manos, las piernas y los ojos, postura corporal, entre otras.

Los signos no verbales se utilizan de manera consciente o inconsciente, aun cuando el emisor no se dé cuenta de su empleo, el receptor captará estos actos comunicativos involuntarios.

Sabías que…

Según varios investigadores, el lenguaje no verbal conforma entre un 60% a 70% del mensaje, la palabra entre 7% a 10%, y el tono de la voz entre un 23% a 33%.

Así se tiene que “la palabra” por sí sola, tiene poca capacidad de comunicación, lo que aumenta la probabilidad de que el receptor entienda el mensaje lo tiene la entonación de dichas palabras y la comunicación no verbal.

Una frase puede cambiar de sentido sólo debido a una expresión de cara o movimientos de las manos y brazos.

De no existir la comunicación no verbal un sordo no podría comunicarse. Para ellos existe el lenguaje de señas, el cual es un lenguaje más. El que lo conoce (sordo o no) lo entiende a la perfección, pudiendo participar de la conversación, el que no lo conoce (sordo o no) simplemente estará presente, pero no podrá participar en la misma.

Ejemplo

La negación o afirmación a una pregunta. Un movimiento de la cabeza hacia delante y hacia atrás denota un “sí”, y hacia los lados significa un “no”.

La emoción y la entonación detrás de ese “sí” o ese “no” lo dan diferentes factores, velocidad en que se mueve la cabeza, la expresión de los ojos, movimiento de la boca, tensión en el cuello, postura corporal (arquea la espalda, suben o bajan los hombros), movimiento de los pies, entre otros.

Otro ejemplo sería el distanciarnos cuando alguien no nos agrada, desviar la mirada cuando algo no nos interesa o nos parece inadecuado.

Así como también cambiar de color cuando algo nos da pena o aparece la persona que nos gusta, algunas aspiraciones o sonidos alargados, entre otras.

También existen señas que son entendidas dentro de un contexto particular, por ejemplo, una zona geográfica, un grupo de amigos, una pareja, etc. Esto se debe a que sin darse cuenta se le ha dado una connotación a una seña particular, lo que genera una especie de complicidad, porque se sabe que no todo el mundo las entiende.

El mejor ejemplo de la comunicación a través de señas se tiene en un equipo deportivo. Todos necesitan comunicarse entre ellos, cuadrar estrategias sin que el oponente se entere de la jugada que planean.

Para ello el equipo se sienta con antelación en una práctica y planean las jugadas y las señas que representarán a cada una. Así forman un lenguaje propio, que solo ellos entienden. Una de las claves del éxito del juego depende de que el otro equipo no sepa cuál es la próxima jugada, sino se eliminaría el factor sorpresa.

Todas las parejas deberían seguir el ejemplo de mantener sus propias señas, eso ayudaría a la efectividad de la comunicación.

CONCLUSIÓN

En base a los criterios expuestos anteriormente puedo afirmar, que una persona que no posea la habilidad de entender un conjunto de señas, tendrá una participación escasa en el proceso comunicativo.

No podrá entender chistes, dobles sentidos, señas, mensajes subyacentes, entre otros. Su comunicación se ceñirá únicamente a la compresión literal de las palabras.

Lic. Olga Valderrama
Terapeuta de Parejas / Psicoterapeuta individual / Psicólogo clínico

hola@olgavalderramapsicologo.com

IG: @olgavalderrama.psicologo

Leave a Reply